La violencia no da tregua en el país: Santa Cruz registró una masiva incautación de 19.500 litros de diésel ilegal y un brutal asesinato con 11 puñaladas en Jorochito, mientras un nuevo feminicidio en La Paz eleva a 43 el total de víctimas en lo que va del año.
Bolivia enfrenta un inicio de semana marcado por una ola de delitos que evidencian graves fallas en la seguridad ciudadana. En Santa Cruz, un operativo policial en el Plan Tres Mil permitió descubrir una red de acopio ilegal de combustible, logrando la incautación de 19.500 litros de diésel. El cargamento, que ya estaba siendo trasvasado a un camión cisterna, presuntamente formaba parte de una cadena de comercialización clandestina para la agricultura pesada, dejando tres aprehendidos que ahora esperan sus medidas cautelares.
Paralelamente, la violencia extrema se apoderó de Jorochito, donde las autoridades hallaron a un hombre de 46 años con 11 heridas punzocortantes en el cuello y cuerpo. El Ministerio Público investiga este crimen como asesinato, con la hipótesis de un ataque directo tras constatar las lesiones en una propiedad rural. La falta de identificación de la víctima complica por ahora la reconstrucción del móvil del crimen.
Finalmente, la crisis de violencia machista se profundiza con un nuevo feminicidio en La Paz. La muerte de una joven de 26 años tras una brutal agresión física de su pareja engrosa las trágicas estadísticas del país, sumando 43 víctimas mortales en 2026. La Fiscalía ha recalificado el caso tras el fallecimiento de la víctima, reafirmando el compromiso —y la constante lucha— por sancionar estos crímenes contra la vida de las mujeres en todo el territorio nacional.






