La 56ª Asamblea General de la OEA en Panamá aborda el fortalecimiento del multilateralismo y la seguridad hemisférica. Durante la apertura, el presidente José Raúl Mulino brindó un respaldo explícito al gobierno del presidente Rodrigo Paz ante lo que calificó como una campaña de desestabilización impulsada por sectores radicales y el crimen organizado.
En el marco de la conmemoración de los 200 años del Congreso Anfictiónico, la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha iniciado sus sesiones en Panamá con una agenda marcada por la defensa de la democracia y la seguridad regional. El secretario general del organismo, Albert Ramdin, hizo un llamado imperativo a la unidad, argumentando que la cooperación multilateral es indispensable frente a los desafíos del crimen organizado y las tensiones políticas actuales.
Uno de los puntos centrales de la apertura fue la situación en Bolivia. El presidente anfitrión, José Raúl Mulino, aprovechó su intervención para condenar la reciente crisis institucional boliviana, denunciando la existencia de una ‘campaña deliberada de desestabilización’ orquestada por sectores que, según el mandatario, buscan subvertir el orden constitucional mediante métodos violentos. Mulino reafirmó su compromiso con la estabilidad democrática regional y propuso la formación de una comisión especial de cancilleres para respaldar la gestión del presidente boliviano Rodrigo Paz.
El canciller boliviano, presente en el evento, agradeció el apoyo panameño y enfatizó que el país atraviesa un momento crucial tras haber superado 53 días de bloqueos que intentaron forzar la salida del jefe de Estado. La diplomacia boliviana espera que la asamblea culmine con una resolución que ratifique el rechazo unánime a cualquier acción que interrumpa el mandato legalmente constituido.
La OEA, bajo el lema del bicentenario de Bolívar, busca reafirmar su rol como garante de la estabilidad en el continente. El debate, que incluye la participación de ministros de seguridad de 34 naciones, continuará centrado en cómo neutralizar la influencia del narcotráfico y las amenazas externas que, coinciden varios delegados, erosionan la confianza ciudadana y amenazan la supervivencia de las democracias en América Latina.






