Bolivia vive una jornada de intensa presión política hacia el vicepresidente Edmand Lara, mientras se fortalece la cooperación contra el narcotráfico con la adhesión de Paraguay al Compromiso de Santiago. En el ámbito social, se gestionan mejoras hospitalarias críticas y se reactivan programas de protección a la niñez en Oruro.
El escenario político boliviano se tensa ante los pedidos de renuncia del vicepresidente Edmand Lara, promovidos por cívicos de Tarija y diversos legisladores que cuestionan sus recientes actuaciones frente a las movilizaciones y el estado de excepción. Paralelamente, Lara ha exigido al Ejecutivo una explicación sobre el escándalo internacional por la incautación en Brasil de un cargamento masivo de droga oculto en madera, un operativo exitoso que ha puesto en evidencia posibles fisuras en los controles fronterizos.
En contraste con la crisis política, la agenda regional muestra avances de cooperación. Paraguay se ha unido formalmente al ‘Compromiso Regional de Santiago’, un pacto estratégico de seguridad entre varios países sudamericanos para combatir el crimen organizado, el narcotráfico y el sicariato. Este esfuerzo busca mayor coordinación de inteligencia y seguridad colectiva en la región.
Las gestiones locales también marcan la agenda: en Tarija, el ministro Zamora y parlamentarios han puesto bajo la lupa el estado crítico de la infraestructura hospitalaria, urgiendo reformas inmediatas. Mientras tanto, en Oruro se avanza en la ampliación del Hospital Corea-Oruro y se ha reactivado la Mesa Departamental de Niñez y Adopciones, una instancia vital para la protección de menores vulnerables a través de políticas públicas y el fortalecimiento de los derechos de la infancia.






