Tras 53 días de una crisis que paralizó Bolivia, los bloqueos han sido levantados tras la declaratoria de estado de excepción y un cuarto intermedio anunciado por sectores afines a Evo Morales. Mientras el abastecimiento comienza a normalizarse, parlamentarios exigen procesar a los responsables y productores bananeros reclaman resarcimiento económico por pérdidas millonarias.
Bolivia ha amanecido este 23 de junio sin puntos de bloqueo en su red vial fundamental, marcando el fin de un conflicto de 53 días que sumió al país en una severa crisis económica y social. La normalización del tránsito se confirmó tras el levantamiento de las últimas medidas de presión en el Trópico de Cochabamba, después de que organizaciones afines al exmandatario Evo Morales declararan un cuarto intermedio ante la vigencia del estado de excepción.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, enfatizó que la disolución de los bloqueos no responde a la generosidad de los sectores movilizados, sino a una respuesta contundente del pueblo boliviano que exigió el restablecimiento del orden. El Gobierno, que logró este desbloqueo tras el acuerdo alcanzado con la Central Obrera Boliviana (COB) y la posterior declaratoria de medidas extraordinarias, busca ahora reactivar el pleno abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles.
Sin embargo, la resaca del conflicto deja tensiones políticas elevadas. Siete brigadas parlamentarias han formalizado exigencias para que la justicia proceda con la aprehensión de Evo Morales y otros dirigentes identificados como instigadores de la asfixia económica, solicitando además una intervención estatal en el Chapare. A esto se suma el clamor del sector productivo: los bananeros del Trópico han exigido formalmente a los sindicatos bloqueadores que asuman el resarcimiento de los 10 millones de dólares en pérdidas que afectaron a más de 22.000 familias.
En cuanto a la operatividad nacional, la Terminal Bimodal de Santa Cruz de la Sierra reporta un reinicio paulatino de los viajes interdepartamentales, aunque las rutas hacia La Paz presentan retrasos debido a labores de limpieza de vías. La normalidad logística es el desafío inmediato de un país que intenta recuperarse del impacto humano y financiero provocado por la inmovilización prolongada de su infraestructura vial.






