Brasil ejecutó la mayor incautación de cocaína de su historia, hallando entre 20 y 50 toneladas ocultas en un cargamento de madera proveniente de Bolivia. El Gobierno boliviano analiza muestras en tres países, mientras la oposición califica el suceso de ‘extrema gravedad’ y exige explicaciones sobre cómo los camiones superaron los controles fronterizos.
Un mega operativo internacional, denominado ‘Escudo de Madera’, destapó una red de narcotráfico de proporciones sin precedentes. Autoridades brasileñas decomisaron 260 toneladas de madera exportada desde Bolivia, la cual ocultaba un estimado de 50 toneladas de cocaína en su interior. La droga, impregnada en la materia prima para evadir escáneres convencionales, marca un giro sofisticado en las operaciones del crimen organizado transnacional.
El Gobierno boliviano, representado por el vocero José Luis Gálvez, confirmó que se están realizando análisis técnicos en laboratorios de Bolivia, Brasil y Estados Unidos para determinar con exactitud el volumen de la sustancia. La autoridad subrayó que se colabora estrechamente con la DEA y agencias internacionales para frenar estas estructuras criminales, recordando capturas de integrantes de organizaciones delictivas efectuadas en la actual gestión.
Sin embargo, el caso ha sido calificado como un hecho de ‘extrema gravedad’ por sectores de la Vicepresidencia y la oposición, quienes exigen claridad absoluta sobre la salida irregular de los ocho camiones desde territorio nacional. Se cuestiona la eficacia de los controles aduaneros y policiales en frontera, ya que el modus operandi guarda alarmantes similitudes con cargamentos interceptados en puertos chilenos a inicios del mes de junio.
La gravedad del hallazgo radica no solo en el volumen, que se perfila como la mayor confiscación de la historia de Brasil, sino en la sospecha de la existencia de centros de producción a gran escala dentro del país. La investigación independiente solicitada ahora busca identificar a los funcionarios responsables de permitir la exportación de esta mercancía ilícita, en un contexto regional donde la cooperación binacional es puesta a prueba ante la modernización del crimen organizado.






