Gianni Infantino busca convertir la Copa del Mundo en una sociedad anónima, vendiendo el 30% a inversores privados. El plan, apoyado por aliados de Donald Trump, ha provocado una fuerte oposición de la UEFA, que califica la medida como una mercantilización inaceptable del fútbol y amenaza con acciones legales ante la Comisión Europea.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha desatado una crisis institucional sin precedentes al proyectar la transformación de la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes en sociedades anónimas. Este plan, revelado por The Times, contempla la venta de hasta un 30% del capital a inversores privados, mientras que un 20% se distribuiría entre las 211 federaciones miembro. La iniciativa cuenta con el respaldo estratégico de entidades como JP Morgan y Thrive Capital, esta última vinculada al entorno del expresidente estadounidense Donald Trump.
La respuesta desde el fútbol europeo ha sido contundente y alarmante. Alexander Ceferin, presidente de la UEFA, ha denunciado que esta propuesta traspasa una línea roja fundamental, subrayando que el fútbol no es un activo comercial sujeto a compraventa. La organización europea ha advertido que el alma y la gobernanza del deporte rey no pertenecen a la FIFA, instando a los gobiernos y a la Comisión Europea a intervenir legalmente si es necesario.
Este movimiento profundiza la fractura existente entre la FIFA y la UEFA, una hostilidad que se ha visto agravada por antecedentes recientes como el denominado caso Balogun. Dicho escándalo, relacionado con la supuesta injerencia de Donald Trump en el Comité de Disciplina durante el pasado Mundial, ha servido como catalizador para cuestionar la transparencia y la gestión actual de Infantino.
El proyecto de privatización no solo enfrenta críticas por su naturaleza financiera, sino por el riesgo que supone para la estructura democrática del balompié mundial. Mientras la FIFA busca capitalizar los derechos de sus torneos insignia, la comunidad futbolística internacional se mantiene en alerta ante lo que muchos consideran una mercantilización extrema del deporte más popular del planeta.






