La economía de Bolivia enfrenta un escenario crítico tras siete semanas de bloqueos viales, acumulando pérdidas de 1.000 millones de dólares para el sector exportador. Simultáneamente, el Banco Central de Bolivia reporta una disminución de 586 millones de dólares en reservas de oro para pagar deudas, mientras la deuda externa total asciende a 14.418 millones.
Bolivia atraviesa una de las coyunturas socioeconómicas más complejas y desafiantes de los últimos años, donde la persistencia de los bloqueos de carreteras asfixia las cadenas logísticas, de producción y el comercio exterior del país. Tras más de cuarenta días de medidas de presión ejercidas por sectores afines al Chapare, la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) alertó pérdidas que ya rozan los mil millones de dólares, comprometiendo gravemente la actividad laboral y la rentabilidad empresarial.
La crisis del transporte pesado se manifiesta en las principales rutas nacionales, donde transportistas se declaran retenidos en condiciones sumamente precarias, sufriendo escasez de alimentos básicos, falta de agua y constantes amenazas de violencia. Para mitigar el desabastecimiento alimentario, el Gobierno nacional, mediante un puente aéreo respaldado por la cooperación internacional de Estados Unidos, Chile y Argentina, logró distribuir carne de pollo a un precio controlado de dieciocho bolivianos en La Paz y El Alto, mientras que en Sucre se normalizó el expendio de carne de res y cerdo gracias a la ayuda logística de la Gobernación.
En el plano financiero y macroeconómico, el Banco Central de Bolivia (BCB) informó el cierre del primer pago en el marco de operaciones heredadas de pignoración de oro, disminuyendo temporalmente las reservas de este metal precioso en quinientos ochenta y seis millones de dólares. Pese al egreso contable, el ente emisor garantizó la estabilidad monetaria y destacó la reposición del metal mediante compras internas, alcanzando las veintidós toneladas mínimas exigidas por ley. Sin embargo, los reportes oficiales indican que la deuda externa pública continúa en ascenso, situando su cifra consolidada sobre los catorce mil cuatrocientos dieciocho millones de dólares, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la República Popular China como principales acreedores.
Ante este panorama, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) presentó al Ministerio de Relaciones Exteriores un plan integral enfocado en la reactivación productiva y la preservación del empleo post conflictos. Además, diversas regiones bolivianas han decidido tomar la iniciativa legislativa local de forma autónoma ante la inacción de la Asamblea Legislativa Plurinacional, sancionando leyes municipales y departamentales de libre transitabilidad para garantizar la circulación frente al estrangulamiento de los bloqueos.






