El Gobierno del presidente Rodrigo Paz busca estabilizar los frentes fiscales y financieros del país. Mientras la deuda externa incrementó moderadamente a 14.418 millones de dólares y el Banco Central liquidó una importante operación de pignoración de oro de 586 millones, autoridades proyectan reformas monetarias conjuntas con el Fondo Monetario Internacional.
El manejo macroeconómico del país encara una fase de importantes adecuaciones estructurales y de relacionamiento global. Mediante informes provenientes de agencias e inversionistas extranjeros, el equipo del presidente Rodrigo Paz adelantó que se avanza expeditamente hacia una unificación definitiva de los tipos de cambio, con la posibilidad de concretar un acuerdo de apoyo de divisas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimado en cerca de 3.300 millones de dólares para recuperar la confianza del mercado externo.
En paralelo, el Banco Central de Bolivia (BCB) culminó el descargo operativo y cierre de la primera de las operaciones heredadas de venta futura de oro amparadas en la pignoración del año 2025. El compromiso cancelado involucró el traslado de 4,3 toneladas de metal físico precioso como respaldo crediticio de liquidez para obligaciones soberanas como la compra de hidrocarburos. La operación contable disminuyó de manera directa en 586 millones de dólares el balance interno del stock de oro, aunque la reposición de activos permitió preservar los mínimos exigidos por la Ley de Oro N° 1503.
Finalmente, el Banco Central consolidó las estadísticas vigentes de la deuda externa pública. Al cierre del mes de mayo del corriente ciclo, los pasivos por concepto de empréstitos foráneos se fijaron en un ponderado total de 14.418,1 millones de dólares. Entre los organismos prioritarios de financiamiento con el Estado boliviano destacan con los mayores montos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un 30,5 % del total acumulado, seguido por la presencia regional de la CAF y el Banco Mundial.






