Un agricultor de 41 años fue operado con éxito en el Hospital de Montero tras vivir 14 años con un tumor facial. El equipo médico utilizó tecnología de planificación 3D y biomodelos, marcando un precedente en el norte cruceño. La intervención, realizada mediante el SUS, permitió reconstruir el rostro del paciente y devolverle su vida cotidiana.
Tras 14 años de padecer un tumor óseo benigno pero agresivo en el rostro, Alejandro Pérez, un agricultor de 41 años, recuperó su calidad de vida gracias a una intervención pionera en el Hospital de Tercer Nivel de Montero. El paciente, exminero potosino radicado en Santa Cruz, enfrentó no solo el crecimiento físico de la masa de 15 centímetros, sino también la estigmatización social de quienes confundían su condición con el consumo de coca.
El caso fue abordado mediante una compleja cirugía multidisciplinaria que marcó un hito en el norte cruceño al ser la primera en utilizar planificación virtual e impresión de modelos 3D. El equipo médico, liderado por el cirujano maxilofacial Jorge Tórrez, utilizó tomografías para reconstruir digitalmente la anatomía de Pérez, permitiendo ensayar el procedimiento antes de entrar al quirófano para reducir riesgos y tiempos quirúrgicos.
La operación, que involucró a especialistas en cirugía maxilofacial, oncología, cardiología y traumatología, duró tres horas y media, un tiempo significativamente menor al que requeriría una intervención convencional. Durante el proceso, los médicos retiraron el tumor y reconstruyeron la zona afectada utilizando un injerto de hueso obtenido de la cadera del propio paciente, garantizando una rehabilitación integral.
Este procedimiento de alta complejidad fue cubierto por el Sistema Único de Salud (SUS), permitiendo que una intervención valorada en más de 10.000 dólares en el sector privado fuera accesible para la familia. El éxito de la cirugía no solo destaca la capacidad técnica del hospital público, sino que devuelve a Alejandro la posibilidad de retomar sus labores agrícolas y su vida familiar sin las limitaciones físicas ni el peso de la mirada ajena.






