Una niña de siete años falleció en el Hospital de Niños Mario Ortiz tras permanecer diecinueve días en terapia intensiva, constituyéndose en el primer deceso de este brote en Santa Cruz. Las autoridades sanitarias recuerdan que el departamento concentra el 80% de los casos nacionales y urgen reforzar la vacunación.
El Servicio Departamental de Salud de Santa Cruz confirmó el fallecimiento de una menor de siete años que padecía un cuadro agudo de sarampión, tras permanecer durante diecinueve días en una unidad de terapia intensiva pediátrica del Hospital de Niños Dr. Mario Ortiz Suárez.
Este lamentable suceso representa la primera víctima fatal confirmada bajo este diagnóstico específico en el departamento cruceño desde que se decretara la alerta epidemiológica por la reactivación local de este virus altamente contagioso en el oriente boliviano.
La paciente pediátrica ingresó al centro nosocomio el pasado siete de mayo mostrando signos críticos asociados con la enfermedad, confirmándose finalmente el diagnóstico por pruebas laboratoriales solo una semana antes de su deceso, cuando su organismo ya se encontraba debilitado por severas complicaciones pulmonares y neurológicas.
Las estimaciones científicas oficiales de la Organización de la Salud reiteran que este patógeno se disemina velozmente mediante gotículas corporales expulsadas durante la respiración corriente, incidiendo prioritariamente en la primera infancia y amenazando la certificación sanitaria histórica del Estado boliviano como territorio libre de la transmisión de sarampión.
El brote de contagios, que comenzó a registrar incrementos inusuales durante el ciclo sanitario inmediato anterior con más de trescientos casos identificados en el país, tiene a la fecha su foco principal de concentración en el departamento de Santa Cruz, donde se agrupa aproximadamente el ochenta por ciento del total de los registros clínicos nacionales, lo que moviliza a los equipos de inmunología regional a emplazar campañas de vacunación urgentes casa por casa para prevenir la expansión descontrolada de la enfermedad infantil.






