El presidente Rodrigo Paz lanzó el plan Frontera Segura para fortalecer la presencia estatal en las fronteras de Bolivia. La estrategia combina seguridad, infraestructura y una inversión de 204 millones de dólares para electrificar el norte amazónico. El Gobierno busca potenciar el desarrollo económico regional mediante la futura carretera bioceánica que conectará a Brasil con Perú.
El presidente Rodrigo Paz ha oficializado el lanzamiento del plan Frontera Segura, una estrategia integral que busca consolidar la presencia del Estado en los límites territoriales de Bolivia. Durante su recorrido por el Chaco y Guayaramerín, el mandatario enfatizó que la soberanía nacional requiere una intervención multidimensional que trasciende el despliegue policial tradicional.
La administración actual sostiene que la optimización del gasto público, lograda mediante la reducción de ministerios, ha permitido liberar recursos financieros destinados a obras de infraestructura y conectividad. Según Paz, este ahorro es fundamental para financiar proyectos estratégicos en regiones históricamente postergadas, garantizando que el Estado llegue efectivamente a las zonas fronterizas.
Uno de los pilares del proyecto es la electrificación del norte amazónico, respaldada por una inversión de 204 millones de dólares. Este esfuerzo busca integrar a los departamentos de Pando y Beni al sistema eléctrico nacional, contando con una disposición favorable de sectores parlamentarios para viabilizar los recursos necesarios.
A largo plazo, el Gobierno apuesta por la consolidación de la carretera bioceánica como un motor de desarrollo regional. Esta megaobra pretende conectar a Brasil con Perú, proyectando un movimiento comercial de hasta 7.000 millones de dólares para el norte amazónico, lo que transformaría radicalmente la economía de estas poblaciones.
El mandatario subrayó que el éxito de este plan depende de la formación de equipos especializados y una visión de desarrollo sostenible. La estrategia no solo se enfoca en la seguridad, sino en mejorar las condiciones de vida de los habitantes fronterizos mediante una infraestructura de alto nivel que fomente el crecimiento económico.






