Keiko Fujimori mantiene una estrecha ventaja de más de 40.000 votos sobre Roberto Sánchez tras el escrutinio del 99,69% de las actas. Mientras la candidata se perfila ganadora, su rival insiste en impugnar votos del exterior.
La elección presidencial en Perú llega a una fase de definición crítica con Keiko Fujimori sosteniendo una ventaja de 40.818 sufragios frente a Roberto Sánchez, al haberse procesado ya el 99,69% de los votos de la segunda vuelta. Con el escrutinio casi finalizado, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) prevé la proclamación formal del ganador antes del 28 de julio, fecha en la que deberá asumir el nuevo mandatario.
El optimismo en Fuerza Popular es evidente, con Fujimori declarando que en pocos días la victoria será irreversible. Por otro lado, la campaña de Sánchez mantiene su resistencia, centrando sus cuestionamientos en los votos emitidos por peruanos en el exterior. A pesar de que las misiones internacionales no han hallado irregularidades de fondo en el proceso, Sánchez ha anunciado que continuará sus esfuerzos legales para anular dicho sector de la votación, un intento que hasta ahora no ha prosperado.
Esta semana es decisiva para determinar si la distancia actual, alimentada por las 287 actas aún pendientes que deben ser revisadas por jurados especiales, se mantiene o si el escenario legal sufre nuevas alteraciones. Perú enfrenta este proceso electoral en medio de una década de inestabilidad política que ha llevado al país a tener ocho presidentes, una cifra que refleja la profunda polarización que caracteriza esta contienda y que ahora espera una resolución definitiva para garantizar la gobernabilidad de los próximos cinco años.






