Bolivia y Brasil lanzan el plan Fronteras Seguras para combatir el narcotráfico y la criminalidad en Pando, Beni y Santa Cruz. La estrategia, que surge tras violentos enfrentamientos entre bandas como el PCC y el Comando Vermelho, busca establecer presencia policial permanente y control migratorio estricto en puntos críticos de la frontera compartida.
Los gobiernos de Bolivia y Brasil han oficializado el lanzamiento del plan Fronteras Seguras, una estrategia binacional diseñada para frenar la creciente ola de criminalidad que azota las zonas limítrofes. La iniciativa, que se inaugurará en Guayaramerín, busca desarticular redes de narcotráfico, impedir el robo de vehículos y restringir el ingreso de personas con antecedentes penales a territorio nacional.
El despliegue policial tendrá un carácter permanente y se enfocará en puntos críticos de los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz, adaptándose a las necesidades específicas de cada región. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, subrayó que este esfuerzo conjunto con las autoridades brasileñas es una respuesta directa al incremento de la violencia, incluyendo el sicariato, que ha afectado la estabilidad de la frontera en los últimos meses.
La urgencia de este plan se ve reflejada en incidentes recientes, como la balacera registrada en San Ignacio de Velasco, donde se hallaron casquillos de fusiles AR-15 y pistolas 9 milímetros. Este enfrentamiento, vinculado a la disputa territorial entre el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho, dejó en evidencia la peligrosidad de las organizaciones criminales que operan en la zona y la necesidad de una intervención estatal contundente.
Durante los operativos de investigación en San Ignacio, la policía logró la aprehensión de cuatro ciudadanos bolivianos vinculados a estas facciones, además del secuestro de armamento de grueso calibre. Aunque no se reportaron heridos en el lugar, el hallazgo de manchas de sangre sugiere que miembros de grupos brasileños podrían haber huido lesionados tras el intercambio de disparos.
El plan Fronteras Seguras marca un cambio en la política de seguridad boliviana, buscando una mayor cooperación con agencias internacionales tras años de aislamiento. Las autoridades confirmaron que, tras consolidar este modelo con Brasil, la estrategia se extenderá progresivamente a las fronteras con Paraguay y Argentina para blindar el territorio nacional frente a la delincuencia transnacional.






