La CNI advierte que la depreciación del boliviano y el alza del dólar a Bs 11,37 elevan los costos de producción industrial. Con hasta un 90% de insumos importados y mayores tarifas de gas, el sector teme una desaceleración productiva y un incremento inevitable en los precios de la canasta familiar si el tipo de cambio no desciende.
La Cámara Nacional de Industrias (CNI) ha emitido una alerta crítica sobre el impacto del nuevo esquema cambiario en la estructura de costos del sector manufacturero. A un mes de la implementación del dólar flexible, el tipo de cambio oficial se sitúa en Bs 11,37, lo que implica una depreciación del boliviano cercana al 21%. Esta fluctuación ha generado una presión inmediata sobre las empresas que dependen de mercados externos.
El presidente de la CNI, Gonzalo Morales, subrayó que la industria nacional es altamente vulnerable a estas variaciones, dado que entre el 80% y el 90% de sus materias primas son importadas. La necesidad de acceder a divisas de forma permanente para mantener la cadena de suministro se ha vuelto un desafío operativo. A esto se suma el incremento en las tarifas del gas, un factor que eleva aún más los costos fijos de producción.
La preocupación central del sector es la sostenibilidad de la actividad industrial a mediano plazo. Morales advirtió que, de mantenerse el tipo de cambio en estos niveles, las empresas se verán obligadas a trasladar el sobrecosto a los precios finales de los productos. Este escenario amenaza con desacelerar la producción nacional y generar presiones inflacionarias directas sobre la canasta familiar.
Ante este panorama, el sector industrial mantiene la expectativa de que la cotización oficial del dólar comience a descender, tal como fue proyectado por el Ministerio de Economía. El objetivo primordial de los empresarios es preservar la capacidad productiva del país, asegurar el abastecimiento de insumos esenciales y proteger las fuentes de empleo frente a un entorno económico cada vez más complejo.






