El secretario general de la ONU, António Guterres, denunció que Haití enfrenta la crisis más severa del hemisferio, con 6,4 millones de personas necesitadas de ayuda. A pesar de la gravedad, el plan humanitario está financiado solo en un 24%, lo que refleja una vergonzosa indiferencia internacional ante la violencia pandillera.
Durante su visita a Puerto Príncipe, António Guterres lanzaba una advertencia urgente: el mundo está fallando a Haití. Más de 1,5 millones de personas han sido desplazadas debido al terror impuesto por bandas criminales, donde la mitad de los reclutas son niños. La inseguridad alimentaria afecta a 6 millones y las agresiones contra mujeres se han vuelto una constante diaria.
Guterres enfatizó que la soberanía haitiana intenta recuperarse, destacando que el Palacio Nacional ha vuelto a reunir a su gabinete. No obstante, la Fuerza de Supresión de Pandillas requiere mayor compromiso de naciones desarrolladas. Haití no pide caridad, sino el cumplimiento de las promesas de una comunidad internacional que, hasta la fecha, ha mostrado una indiferencia que el secretario general calificó como la mayor vergüenza del conflicto.






