Los 27 días de bloqueos viales en Bolivia provocaron pérdidas superiores a los 900 millones de bolivianos en el sector turístico, según la ministra Cinthya Yáñez. La Paz es el departamento más afectado y peligran las reservas para el feriado de Corpus Christi y la esperada temporada alta de invierno.
El aparato turístico de Bolivia enfrenta una de sus peores catástrofes operativas. Tras cumplirse 27 días de bloqueos indefinidos promovidos por la Central Obrera Boliviana, el impacto económico acumulado en el sector ya ronda los 900 millones de bolivianos. Así lo confirmó la ministra de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, Cinthya Yáñez, quien detalló que el dinamismo del turismo receptivo pierde a diario entre 60 y 65 millones de bolivianos.
La mayor parte del impacto negativo recae en el departamento de La Paz, considerado por el Gobierno como la principal puerta de ingreso de visitantes internacionales debido a que concentra cerca del 40 por ciento del flujo nacional. La parálisis ha desarticulado de forma severa el ecosistema cultural, de hotelería, gastronomía y artesanías, derivando en la drástica postergación para el 20 de junio de la tradicional Festividad del Gran Poder, un evento folclórico que genera anualmente millones de dólares en circulante para los micros y pequeños empresarios locales.
La preocupación gubernamental y del sector privado —que estima un daño comercial transversal generalizado que ya supera los 1.000 millones de dólares— radica en la inminente proximidad del feriado por Corpus Christi del 4 y 5 de junio. De no reanudarse el flujo vial con normalidad de manera inmediata, se prevé una masiva oleada de cancelación de reservas internacionales lo cual asestaría un golpe irreversible de imagen que arruinaría por completo la valiosa temporada alta de invierno en el altiplano de Bolivia.






