La escasez de diésel mantiene paralizado al 60% del transporte público en Bolivia. Los dirigentes denuncian pérdidas económicas insostenibles y advierten con movilizaciones si el Gobierno no normaliza el suministro. Paralelamente, el sector exige al municipio una actualización de tarifas y la reparación urgente de las vías urbanas, ante la falta de diálogo técnico.
La crisis de abastecimiento de diésel en Bolivia ha paralizado gran parte del sector transporte, dejando a miles de unidades inoperativas. Según Mario Guerrero, representante del sector, apenas el 40% de los micros urbanos circulan actualmente, mientras que cerca de 6.000 vehículos permanecen varados en largas filas en los surtidores durante días. Esta situación ha provocado una drástica reducción en la frecuencia del servicio, elevando los tiempos de espera para los usuarios de dos a diez minutos.
El dirigente denunció que la falta de combustible está destruyendo económicamente al gremio, impidiendo que los transportistas cumplan con sus obligaciones financieras ante la banca. Guerrero criticó duramente la postura del Gobierno nacional, calificándola de indiferente ante la realidad que atraviesa el sector. Ante la falta de soluciones inmediatas, el gremio ha advertido que iniciará movilizaciones y paros para exigir la normalización del suministro.
Más allá del combustible, el sector transporte mantiene una tensión latente con el municipio por la actualización de las tarifas. Guerrero señaló que desde enero esperan discutir un estudio técnico de costos, ya que operan con una tarifa transitoria de tres bolivianos y precios congelados para estudiantes desde hace más de una década. El dirigente lamentó que las autoridades municipales evadan el debate técnico para convertirlo en una disputa política.
Finalmente, el sector también ha puesto el foco en el estado de la infraestructura vial de la ciudad. Guerrero calificó las calles como descuidadas y en mal estado, exigiendo al alcalde una intervención urgente para mejorar las condiciones de trabajo. La combinación de la crisis de combustible, la falta de seguridad jurídica tarifaria y el deterioro de las vías ha llevado al transporte a una situación límite que amenaza con paralizar la movilidad urbana.






