Bolivia enfrenta una severa crisis de combustibles que afecta a siete capitales, paralizando el transporte y retrasando la cosecha agrícola. Ante la ineficiencia logística de YPFB, el Gobierno anunció que abrirá la importación y comercialización al sector privado. Expertos y productores urgen soluciones ante el impacto económico que ya eleva costos y reduce frecuencias de viaje.
La crisis de combustibles en Bolivia ha alcanzado un punto crítico, afectando a siete capitales del país y paralizando sectores estratégicos como la agricultura y el transporte. A pesar de que YPFB insiste en que existen volúmenes suficientes en sus plantas, la realidad en los surtidores muestra una escasez persistente, largas filas y una logística de distribución que no logra satisfacer la demanda interna.
El impacto económico es profundo, especialmente en el sector productivo de Santa Cruz, donde el retraso en el suministro de diésel pone en riesgo la cosecha de invierno. Productores agrícolas advierten que la falta de combustible ha reducido drásticamente el avance de la zafra, amenazando con pérdidas millonarias y una menor siembra para la próxima gestión debido a la incertidumbre operativa.
El transporte interdepartamental e internacional también enfrenta una parálisis operativa, con un alto porcentaje de unidades varadas en filas por días. Esta situación ha derivado en la reducción de frecuencias, el incremento de los costos operativos y, consecuentemente, el alza en los precios de los pasajes, afectando directamente al usuario final.
Ante este escenario, el Gobierno ha anunciado un giro estratégico en su política energética, buscando abrir la cadena de comercialización, refinación y transporte al sector privado. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, confirmó que se mantienen conversaciones con empresas extranjeras para que asuman un rol más activo en la provisión de carburantes, buscando reducir la dependencia exclusiva de la estatal petrolera.
El Ejecutivo admite que la situación es compleja y, aunque atribuye los problemas a una sobredemanda estructural y fallas logísticas, ha prometido medidas contundentes para normalizar el abastecimiento. Mientras tanto, el sector privado y expertos en hidrocarburos sostienen que la participación de nuevos actores es fundamental para superar esta crisis energética y garantizar la seguridad del suministro nacional.






