El Viceministerio de Deportes enfrenta una crisis financiera crítica, contando con apenas dos millones de bolivianos para finalizar la gestión. Estos recursos deben cubrir servicios básicos, infraestructura y la participación de atletas en competencias internacionales. La autoridad busca soluciones urgentes tras las protestas de deportistas por el retraso en el pago de becas del programa Sueño Bicentenario.
La crisis financiera golpea severamente al deporte nacional. El Viceministerio de Deportes confirmó que solo dispone de dos millones de bolivianos para cubrir todas sus obligaciones hasta el cierre de la gestión 2024, una cifra que compromete tanto el apoyo a los atletas como el mantenimiento de la infraestructura estatal bajo su administración.
El viceministro Roberto Bustamante detalló que, aunque el presupuesto nominal aprobado era de siete millones, la realidad operativa es mucho más ajustada. La institución debe generar 2.5 millones mediante el alquiler de sus instalaciones, dejando apenas cinco millones reales para cubrir gastos de funcionamiento, servicios básicos y la logística de las delegaciones bolivianas en competencias internacionales.
La presión presupuestaria ya ha tenido consecuencias tangibles en los últimos meses. El Estado invirtió 1.4 millones de bolivianos para enviar delegaciones a los Juegos de la Juventud en Panamá y a los Paralímpicos de Colombia, además de destinar 70.000 bolivianos en indumentaria, lo que ha drenado significativamente los recursos disponibles para el resto del año.
La situación se agrava con el conflicto social que involucra a los atletas del programa Sueño Bicentenario. Tras la reciente gasificación de deportistas que exigían el pago de tres meses de deuda en la Plaza Murillo, el Viceministerio ha expresado sus disculpas públicas y ha prometido presentar una propuesta formal para resolver los impagos pendientes en coordinación con el Ministerio de Economía.
El futuro inmediato del Equipo Bolivia, que se prepara para los Juegos Suramericanos en Santa Fe, depende ahora de la capacidad de gestión de estos escasos recursos. Mientras las autoridades buscan soluciones técnicas para evitar mayores recortes, el sector deportivo nacional se mantiene en estado de alerta ante la incertidumbre financiera que atraviesa el país.






